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La importancia de las fantasías sexuales en hombres y mujeres

Las fantasías sexuales cumplen múltiples funciones en el equilibrio sexual de la persona. Entre las más importantes, nos encontramos que son el apoyo principal de nuestra libertad sexual. Al poder ser propietarios exclusivos de las fantasías, las dotamos de la privacidad necesaria para poder expandir nuestra sexualidad. Estas fantasías dan amplitud a la imaginación, son el estímulo principal del erotismo y favorecen el autoconocimiento y el deseo. También nos permiten salir de la monotonía y las prácticas limitadas como la pornografía, y expresar nuestros deseos y sentimientos más profundos. Además, nos dan la oportunidad de experimentar sensaciones en relación a situaciones que no hemos vivido nunca. Si se quiere, se pueden compartir con otra persona para incrementar la excitación y el deseo. En ese sentido, las escorts son la compañía excelente, ya que hay muchas personas que prefieren no sacar ese lado junto a su pareja, mientras que las profesionales están acostumbradas a hacer realidad toda clase de sueños.

Las fantasías en nuestra mente y privacidad son inofensivas.

Muchos no disfrutan de ellas porque creen que tenerlas es malo o síntoma de alguna rara enfermedad. Esto genera sentimientos de culpa que hacen que se abandone la posibilidad de disfrutar de una sexualidad sana y libre, dejando de lado las fantasías al creer que son un problema.

Hay que indicar que las fantasías sexuales no tienen por qué coincidir con lo que realmente se desea en la realidad. En el mundo de la fantasía todo está permitido, en el real, evidentemente, no. Una persona puede fantasear con la infidelidad, o el sexo grupal, o con tener sexo con una persona extraña y en la realidad no querer llevar a cabo ninguno de estas prácticas. En muchas ocasiones se trata del subconsciente que trata de desarrollar imágenes o situaciones que se han insinuado en algún momento de la vida consciente.

Aunque se suele decir que las mujeres son más creativas para ciertas tareas, en el tema del sexo no parece haber evidencias científicas que demuestren esta diferencia. La aplicación de móvil Desire, que propone retos eróticos para jugar con la pareja, ha llevado a cabo un estudio para entender las diferencias que hay entre géneros, relacionadas con la intimidad, el comportamiento y el deseo sexual. La primera parte del estudio reúne la información anónima de 253.205 usuarios que utilizan la aplicación. Analiza si los usuarios que deciden darse de alta más a menudo son mujeres u hombres y busca las diferencias entre los 50 retos más importantes propuestos por los dos géneros. En la segunda parte se exponen las causas de las diferencias entre ambos sexos, desde la perspectiva de 17 especialistas (terapeutas de la pareja, psicólogos ysexólogos).

La buena noticia es que no hay noticia. Es decir: según el estudio, en la cama no hay diferencias significativas sobre si la voz cantante la llevan las mujeres o los hombres. Los dos sexos abrazan con la misma intensidad los retos: de los más naïfs a los más atrevidos. Ambos buscan conexión, buen sexo, y ser aceptados por quiénes realmente son, nada más. Lo que varía entre hombre y mujer es a menudo la manera de hablar sobre sexo en el ámbito público. Culturalmente, lo que se espera de los hombres es que hablen mucho más de sexo que las mujeres, a quienes se enseña a que sean más bien discretas con su vida íntima; por eso los hombres parece que aparenten tener más interés en el tema.

Para encontrar la raíz de estos comportamientos diferenciados tenemos que remontarnos a la infancia y fijarnos en cómo se socializan y se expresan los niños y las niñas, y qué tipo de permisividad tienen los padres. A menudo decimos a los chicos que no pueden llorar, y les forzamos a expresarse de manera física. La mayoría de los hombres tienen cierto déficit emocional a la hora de expresarse. De hecho, esta carencia crea una crisis a la hora de expresar lo que necesitan de sus parejas más allá del terreno físico.

La (buena) educación es la manera de romper mitos sexuales de género. A la hora de explicar la sexualidad en las escuelas, se parte solo de una perspectiva reproductiva y nunca se sacan temas como la función de los genitales o de la masturbación, igual que tampoco se explican los procesos del cerebro a la hora de imaginar fantasías sexuales. Hay que tener en cuenta que la pubertad y la adolescencia son etapas clave en la formación de la personalidad de las personas, y es entonces cuando las hormonas y la fogosidad sexual están más a flor de piel.

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