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La importancia del sexo seguro

No hace tanto tiempo la educación sexual era un tema tabú, y para una generación no tan mayor habría sido impensable recibir cualquier tipo de información sobre sexualidad en sus años de colegio o instituto. Aun así, a pesar de que cada vez está más normalizado que en los centros de enseñanza obligatoria se hable de este importantísimo tema que afecta a la vida de las personas ya desde la adolescencia -por mucho que intentemos pensar que no practican sexo hasta que son mayores de edad, lo cual es mentira-, lo cierto es que la mayoría de la gente crece y se introduce en el mundo de las relaciones íntimas sin tener más que una idea general, a menudo llena de tópicos y sin prestar suficiente atención a posibles complicaciones.

Porque todos pensamos que el sexo seguro consiste en ponerse un preservativo, que de todas formas íbamos a usar para evitar embarazos indeseados, pero esta es una idea básica con varios matices y que se puede desarrollar.

Primero porque para evitar embarazos se puede recurrir a otros métodos, como el DIU, que se introduce en la vagina e impide que el espermatozoide y el óvulo entren en contacto y consiste en una pieza de plástico flexible que se lleva en el útero durante varios años. Es el más efectivo de los métodos anticonceptivos, pero también están las pastillas, más populares, los parches, o ya de forma definitiva y en una edad más madura, la vasectomía en los hombres o la ligadura de trompas de Falopio en las mujeres.

Embarazos no deseados aparte, el sexo seguro consiste en evitar las ETS o enfermedades de transmisión sexual, que son muchas y muy variadas, más allá del temido VIH o virus de la inmunodeficiencia humana.

En este caso, los preservativos son el método más apropiado para practicar sexo de forma segura, y es que se trata de un método de barrera que impide el contacto del semen con la mucosa vaginal. También deben utilizarse para las relaciones anales, que es una de las principales vías de contagio debido a que, por la imposibilidad de darse el embarazo, la atención de los miembros de la pareja se relaja y le quitan importancia a la protección.

Pero las enfermedades también llamadas venéreas no se reducen al sida, sino que también corremos el riesgo de contraer enfermedades como gonorrea, sífilis, hepatitis C o virus del papiloma humano (VPH), además de otras de menor gravedad como la clamidiasis.

Ahora bien, el sexo seguro no consiste únicamente en la utilización de preservativos, que sin duda siguen siendo el método más recomendado y adecuado. El sexo no es únicamente el coito, y hay varias prácticas que reducen el riesgo de contagio de enfermedades, siempre según cada caso, y que son satisfactorias de todos modos.

El sexo oral, por ejemplo, se considera que es poco probable que transmita el VIH, siempre y cuando se evite la ingestión del semen. Aun así, se sigue recomendando utilizar preservativo en estos casos, y en caso de sexo oral practicado a la mujer, alguna barrera de látex.

La masturbación mutua tampoco conlleva riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual, dado que no nos podemos contagiar ni siquiera si el semen o los fluidos vaginales manchan nuestras manos. Para que ello ocurriera el líquido infectado debería entrar en contacto con los genitales, la boca o el ano de la otra persona.

Por supuesto, lo que se conoce como “magreo“, es decir las caricias, los tocamientos, los masajes o los abrazos, al no implicar contacto entre fluidos no supone riesgo de contagio. Lo mismo se puede decir del uso de juguetes sexuales.

El sexo seguro es de vital importancia, nunca mejor dicho, pero eso no significa que se tenga que convertir en una práctica aburrida. Y es importante que las dos personas tengan clara la necesidad de estas precauciones y no tengan reparo en hacerse pruebas médicas para comprobar hasta qué punto tienen que ir con cuidado o incluso si, estando sanas y en una relación adulta, prefieren tomar medidas únicamente anticonceptivas.

Cualquier negativa a tomar medidas de sexo seguro o presión para no utilizar preservativos, sea cual sea su excusa, debe ser rechazada.

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