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La sexualidad en adultos de avanzada edad

Aunque pueda parecer obvio, hay que empezar diciendo que la sexualidad no tiene edad. Es decir; es una vivencia que está presente durante toda la vida, aunque existan variaciones dentro de la misma. A los sesenta, a los setenta e incluso a los ochenta años se puede disfrutar de una sexualidad satisfactoria. Aun así, es importante destacar, debido a los cambios fisiológicos de la edad, la actividad sexual puede verse condicionada. La disminución del deseo, debido a la ingesta de algunos medicamentos, el dolor y preocupación por ciertas enfermedades o los miedos y falsas creencias son ejemplos. Pero existen tratamientos que permiten seguir disfrutando de la sexualidad de manera placentera o recurrir a los servicios de una profesional, que conocerá todos los trucos para proporcionar la mejor experiencia posible.

En segundo lugar, también es importante destacar que la conducta sexual no tiene que quedar relegada al coito y al aparato genital únicamente, sino a todo un conjunto de excitaciones en las cuales el individuo disfruta de manera satisfactoria. En esta línea también destacamos, que la vivencia de la sexualidad en esta etapa vital va muy ligada al afecto y a la comunicación.

Por otro lado, debemos apuntar que el interés por el sexo no desaparece (incluso puede aumentar con los años), pero es relevante reconocer y adaptarse a los cambios físicos que se producen con la edad para disfrutar de una buena sexualidad. También se tiene que añadir que la sexualidad no afecta a todo el mundo del mismo modo, pero los estudios argumentan que las mujeres suelen tener problemas después de la menopausia, mientras que los hombres pueden empezar a tener problemas de eyaculación después de los sesenta o problemas asociados a la disfunción eréctil. Del mismo modo, otros factores tales como los prejuicios sociales, la falta de privacidad y las preocupaciones de cariz psicológico también pueden afectar a la práctica de la sexualidad en la tercera edad.

Sexo como fuente de salud

Lo que queda claro es que en la vejez hay actividad sexual, asociada al acto en sí o no, y su práctica aumenta la salud en general. ¿Cuáles son sus beneficios? Por lo que respecta a las ventajas físicas, podemos hablar de una mejora en el sistema inmune, del fortalecimiento de la musculatura y los huesos, de la disminución de la hipertensión arterial y de la mejora de la salud cardiovascular. Pero hay más. Mantener una vida sexual durante la vejez también aporta beneficios psicológicos de entre los cuales destacamos un aumento de la autoestima, la sensación de minimización del dolor (debido a la liberación de endorfinas), la disminución de sufrir ansiedad y depresión y el aumento el buen humor.

Durante muchos años, y todavía persiste esta creencia, la sexualidad en la tercera edad se ha visto socialmente desde una vertiente negativa. Los tabúes como la incapacidad sexual, la creencia falsa de que ya no hay deseo o el desconocimiento de los aspectos más básicos de esta etapa vital hacen que el sexo sea contemplado como inexistente. Por otro lado, los mismos protagonistas aseguran a menudo tener vergüenza al reconocer que disfrutan de esta vivencia por el hecho de ser juzgados por la sociedad, cuidadores o por los propios hijos. La educación recibida en tiempos pasados, la desinformación y los propios miedos también influyen a crear una visión negativa de esta vivencia natural.

En resumen, tal como hemos visto, la sexualidad en la tercera edad no sólo continúa, sino que también resulta necesaria, satisfactoria y ventajosa a todos los niveles. La vivencia es diferente en relación a otras etapas vitales y toma mucho protagonismo el afecto, la reciprocidad, el compañerismo y la comunicación. En el ámbito psicológico es aconsejable vivir la sexualidad de manera natural, aceptando los déficits dados por la edad y readaptarse a los mismos. Es importante preservar en la autoestima, admitir los derechos que tenemos como individuos, trabajar los sentimientos de culpa aceptando que somos seres sexuales y no por eso malos, comunicar y hablar sobre nuestras dudas y sobre la manera en que nos sentimos.

La vejez es una etapa más de la vida en la cual está implícita nuestra condición como humanos en su totalidad, por eso se puede disfrutar del sexo como en la juventud. Tenemos derecho a continuar creando vínculos, a querer, a relacionarnos y también a aceptar el impulso sexual como parte natural de la vida. El 60 % de personas mayores de sesenta y cinco años disfrutan de una vida sexual satisfactoria. Y es cierto que es más difícil encontrar pareja, pero también es más fácil buscar un rato para disfrutar de las escorts.

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